jueves, 30 de diciembre de 2010

CAI-Bilbao-Arbitros, buen trio


Antes de empezar quiero dejar clara una cosa, el CAI ayer NO perdió por los árbitros, que conste, no sea que mi opinión sea entendida de una manera errónea. Digo esto por que hoy me gustaría disertar sobre los árbitros, trencillas, los de ¿gris?, jueces o pitolaris. 

Una vez aclarado que ayer el CAI no perdió por los errores arbitrales, sí que hay que reconocer que los tres que "impartieron justicia" lo hicieron de una manera mediocre, con errores, sin gracia y hasta con chulería. Tras un año en el estamento arbitral, del que salí bastante quemado, me es más fácil entender los fallos. Decidir el curso de una acción en décimas de segundo, realmente, es difícil. Pero que tres ábitros metan la gamba tantas veces en un partido no es de recibo.

Cuando yo pitaba, imagino que mal, para qué negarlo, iba solo, con mis dos ojitos. Estos señores son tres, con dos ojos cada uno, lo que resulta un montante de seis ojos para ver faltas, contactos, violaciones, antideportivas y demás. Presbicia, miopía, cataratas, o mala leche;  cualquiera de ésas cuatro enfermedades visuales pudieron sufrir ayer los trencillas de turno. 

Normalmente son malos, o mejor dicho, somos malos. Voy a incluirme en el lote por mi único año de gris. Pero ayer fueron peores, mucho peores. Y no me extraña, porque, por lo poco que conozco de ése mundo arbitral, los que están arriba se creen dioses del olimpo, piensan que la humildad no es una virtud sino un defecto, y así les va. Recuerdo una enganchada con Martín Bertrán, flojo y altivo árbitro catalán de ACB, en una final de un torneo amateur que me pitó. Su actuación en aquel partido ralló en la chulería más absoluta, pero claro, éramos unos pelardas empleados de cajas de ahorros que nos jugábamos la honrrilla en un torneo nacional. Luego, les toca pitar a jugadores de primer nivel, y la cagan sin parar, y conforme más la cagan, entran en una espiral de despropósitos hasta límites que no deberían ser admitidos.

Recuerdo todo lo que se criticaba a Antonio Gallo, el mejor árbitro aragonés de la historia, le pese a quien le pese. Por mucha crítica que tuviera, ha sido el colegiado mejor preparado y con más conocimiento de arbitraje que me haya pitado jamás.  Eso sí, ni va en mercedes ni nunca se ha creido más que nadie, como les pasa a muchos otros. 

Mientras quienes piten no hayan jugado previamente, no hay nada que hacer. Y de ésos, hay poquísimos. Y de los pocos que hay, el que suscribe se fue harto de llevar una temporada completa pitando partidos de mini y de preinfantil, exactamente los mismos partidos que cualquier chaval de 16 años que no haya jugado al baloncesto en su vida y que curiosamente hizo el mismo curso de iniciación al arbitraje. 
Y cambiando de tema. ¿Porqué perdió el CAI si no fue por los árbitros?  Sinceramente pienso que desde el descanso el equipo desapareció ofensivamente hablando. Y si el CAI no funciona en ataque, es un conjunto soso, ramplón y carne de LEB. 
Ayer Pepelu Abós no tuvo su día. Como decía tras el partido mi gente, "ha habido días que ha estado muy bien, como contra el Barcelona, que dirigió a las mil maravillas, pero hoy...ha estado flojito". Así es, ni supo parar al Bilbao cuando se escapó en el tercer cuarto, ni supo parar la racha negativa durante toda la segunda parte, ni consiguió hacer los cambios necesarios para conseguir ataques fluidos y con ideas, ni supo plantear una defensa acorde con los tiradores exteriores del Bilbao, que demostraron tener la muñeca algo más que tonta.  
Darren Phillip intenta superar la defensa de un rival.VÍCTOR LAX
A toro pasado, cualquiera es entrenador, eso también es cierto. Pero...me pareció excesivo el castigo a DP, me pareció que Topper podría haber roto un poco el maleficio en el último cuarto, y que Miso sigue sin gustarme nada, por mucho que en la prensa ¿especializada? le pongan notas altas. Para mi, que siempre he sido demasiado crítico, ayer no se salvó nadie, obviamente Pepelu tampoco. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario