Como casi siempre llego justito de tiempo al pabellón, me quedé sin presenciar los pitos y aplausos; me lo contaron mis vecinos de localidad y estaban bastante asombrados. Y no porque no entendieran el motivo, sino porque el aficionado del Príncipe Felipe ha tenido con Paolo Quinteros una relación un tanto especial. Se le ha pitado en ocasiones, principalmente debido a su escasa ¿defensa? en ciertos partidos; y por otro lado, se le ovaciona en otras por ser el que “corta” el bacalao ofensivamente. Es una historia de amor y …no voy a decir odio, sino desamor, que suena mejor y es más cariñoso.
Lo que tenemos que tener claro en Zaragoza es que si Quinteros fuera un jugador 10, no estaría en el CAI. Eso lo se yo, lo sabe Reynaldo, lo sabe Pedro Enériz, Willy Villar y lo sabe cualquiera que sepa que al baloncesto se juega con las manos. Si Paolo con su velocidad, su fortaleza, su capacidad ofensiva, su salto y su todo lo que ustedes quieran, midiera 2,05, sería un jugador NBA, o si me he pasado, al menos pieza fundamental en cualquier equipo de Final Four. Pero mide 1,85 y ésa circunstancia le ha cerrado muchas puertas.
Particularmente es un jugador que me gusta; OJO que aclaro. He sido muy crítico con él (hablando con mi gente) a la hora de defender o cuando se enfada con el entrenador en el momento en el que le sientan en el banco (siempre he sido de la opinión de que es una falta de respeto hacia el técnico y sobre todo hacia el compañero que te va a sustituir). Después de la aclaración, reconozco que me gusta su forma de jugar en ataque. Es un ganador que cuando está con la cabeza en el partido es clave en el juego ofensivo del CAI; aunque ser clave en ése juego ofensivo no tiene que ser lo mismo que los sistemas sean única y exclusivamente para él (exageración, vuelvo a aclarar); Rafa Hettsheimer recibe cinco veces menos balones que los aleros ¿Porqué? Una cosa es que Quinteros sea importante y otra cosa es que no se aprovechen las cualidades de otros jugadores. Se ha jugado excesivamente por y para Quinteros, y pese a que sea un jugador de mi gusto (a ratos), reconozco que se depende en demasía de él, y éso, desgraciadamente no es bueno.
En resumen, como leía hoy en el Periódico de Aragón, “se le quiere renovar a la baja”. No se lo que gana ahora, ni me importa, pero reconozco que no me importaría que se le renovara y estuviera un par de añitos más aquí. Aunque obviamente, con un objetivo diferente que la permanencia, su rol en el equipo sería mucho menos importante que ahora, ya que se tendrá que fichar algo muy muy bueno.
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